Siente el ritmo

Una vez estuve apunto de ganar un concurso de baile, no era algo muy grande pero aún así lo di todo por mi pasión. Todo comenzo un día que parecía tránquilo como cualquier otro, me encontraba alistando mis cosas para dirigirme a la escuela cuando por fin termine camine hacia el parabus y aborde  el primer camión que pasó, me senté junto a la ventanilla por la que observe detinida y perdidamente hacía afuera provocando que casi pasara por mi bajada sin percatarme de ello.

Al llegar pude notar que muchos alumnos estaban bailando y estaba completamente seguro de que no había ningun tipo de festejo ya que la presidenta del comite de organizacion de eventos del colegio no menciono ni compartio información al respecto; por lo tanto no le tome importancia y continue mi camino hacia el salón de clases al entrar a este mis amigos rapidamente se lanzaron sobre mi y sin siquiera decir hola me mostraron un papel con una convocatoria que decia:

¿Te gusta bailar? piensas que eres bueno en ello, si es así no te puedes perder esta oportunidad para que te vean brillar, inscribete en este gran concurso para elegir a los bailarines mas envidiables; para más información consulta la siguiente página. Este anuncio mostraba una dirección electrónica para registrarse, conocer la fecha del concurso dentro del plantel, además de poder ver cuales serían los premios a los tres primeros lugares y las bases para ingresar.

Mis compañeros me propusieron que me uniera a su grupo para ayudarlos con la coreografia claro que primero pedí el permiso a mis papás al cual accedieron sin ningun problema, comenzamos por decidir la canción, los pasos y el vestuario entre otras cosas, una vez de acuerdo con todo eso ensayamos todos los días hasta caer rendidos, estuvimos por algunas semanas prácticando cosa que nos encantaba y mas aún todo lo relacionado a cerca de este concurso incluso algunos estudiantes que no estaban participando se asombraron al ver nuestra rutina; posteriormente un compañero se nos quizo unir quedando ya muy poco tiempo previo al concurso pero, por el bien del equipo tuvimos que rechazarlo pues decidimos no arriesgar lo ya trabajado o que se afectara el mismo, no tenía objeto ya que el equipo estaba equilibrado exactamente con los integrantes necesarios y nos disculpamos con él.

El día del concurso todos nosotros estuvimos muy nerviosos y emocionados a la vez pero intentamos tranquilizamos con el calentamiento, cuando fue nuestro turno de pasar dimos todo en el esenario, yo me sentía muy alegre al dar una marometa invertida en el aire, justo estabamos apunto de terminar y a los jueces parecía gustarles el espectaculo que les estabamos ofreciendo pero desafortunadamente uno de mis amigos al dar un giro doble con salto final en vez de caer de pie cayó de cara, ni las manos pudo meter a pesar de que rapidamente se levanto y continuo con la rutina la expresión en el jurado cambio completamente, al finalizar agradecimos y salimos de ahí corriendo avergonzados por el insidente, mi compañero lo había prácticado tantas veces que no entendiamos que le pasó en ese momento.

Todo el equipo en vez de preocuparse por mi compañero que habia caído se enojaron con él y se desilucionaron pues ya sabían que no ganaríamos; siguieron los demás grupos dando su show, ya más tranquilos todos repiramos hondo antes de que el jurado llamara a todos los participantes a subir al escenario sentiamos suspenso aunque se notaba nuestra falta de entusiasmo, mis compañeros y yo ni queriamos ir pero depronto escuchamos la voz de uno de los jueces que nos nombro como ganadores del segundo lugar la alegria de inmediato volvio a todos. Desde entonces comprobe y sé que puedo lograr mucho con tan solo fijar una meta, por lo tanto ahora siento mucho orgullo al contar esta anecdota.

 

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