Siempre hay alguien peor, consuelo de tontos

Siempre hay alguien peor, consuelo de tontos

Seguramente han escuchado la frase “siempre hay alguien peor que tú” y la cual la utilizan para hacernos sentir mejor ante alguna situación apremiante por la que estemos pasando, lo peor es cuando la aceptamos, vaya que es un consuelo de tontos. Es cierto que siempre habrá alguien que esté en una situación peor que nosotros, pero nosotros no conocemos el por qué está pasando por lo que está pasando, simplemente creemos que así es su suerte o que así le tocó vivir, porque así lo quiso el destino o Dios. Permítanme detenerme aquí y contarles la vez que esa frase no funcionó conmigo.

Yo trabajo como inspector industrial y el mes pasado se enfermó de gravedad un compañero, por lo que tuve que hacer extensos recorridos a los distintos espacios industriales en México, por lo que terminaba agotado, desesperado, enojado, estresado y todo lo malo que se pudiera sentir. Además estaba haciendo trabajo extra para ser considerado a ocupar el puesto de director de área, por lo que me estaba saturando de trabajo. Se lo conté a un compañero, quien además es uno de mis mejores amigos y fue el que me dijo que me calmara que viera a Toño, quien era el que estaba un escalón debajo de mí y hacía mucho más trabajo por menos sueldo. ¿Debía sentirme motivado o aliviado? Entonces pensé que yo ya había pasado por eso y que no debía estar sufriendo ahora con excesivas cargas de trabajo, así que le comenté a mis superiores que necesitaba una persona que me ayudar a cubrir las inspecciones, ellos me pidieron que soportara, que sólo sería este mes, pero me negué y exigí ayuda. Fue entonces que pusieron a Toño, quien se ofreció para hacerlo aunado a su chamba diaria. Me sorprendió que fuera el quien se propusiera, sabía que no iba a aguantar pero ese ya no era mi problema. Vaya error.

Resulta que Toño estaba esperando ser inspector desde hace un par de años, pero la plaza nunca se abría y la única vez que se abrió, pusieron a mi compañero que se enfermó, pero Toño nunca se rindió y siguió haciendo todo lo que le pedían sin poner peros… Ahí me cayó el veinte y supe que mi ascenso estaba en peligro. Pasó el mes y Toño hizo un gran trabajo como inspector, yo hice el mío, sin esfuerzo de más, estaba relajado, en mi zona de confort. Pasaron un par de meses más y nos citaron a una junta de supervisores, cuál fue mi sorpresa al ver a Toño ahí presente. Fue en esa reunión donde los directivos nos informaron que Antonio iba ser el nuevo gerente de la sucursal debido a su gran desempeño a lo largo de los años en la empresa. Se había saltado un escalón y me superó, así que no estaba peor que yo, el que estuvo mal era yo, con mis pensamientos conformistas y comodinos. Ahora debo volver a luchar y esperar que me den la oportunidad de escalar. Eso me pasa por aceptar un consuelo de tontos.

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