No hay forma de controlar al grupo de Whats App familiar

No hay forma de controlar al grupo de Whats App familiar

Debido a los recientes temblores que azotaron a México, algunos de mis familiares se alteraron demasiado al no poder comunicarse con los demás, debido a que las líneas telefónicas estaba saturadas, pues millones de mexicanos querían saber cómo estaban sus seres queridos, por lo que uno de mis tíos me pidió crear un grupo en Whats App para que todos pudiéramos estar en contacto en casos de emergencia, y fue muy específico al decir que sólo en casos de emergencia; pero mi experiencia en este tipo de casos es que se utilizará para todo menos para casos de emergencia.

Sabía que era una mala idea, al menos para mí, pues no me gusta que mi celular esté sonando a cada rato y al revisar los mensajes sea una cadenita o una imagen que no me resulta para nada graciosa o de las que te desean un feliz día. Al final terminé creándolo y comencé a agregar a tíos, tías, primos, primas, mis padres y les pedí que agregaran a los que me faltaran o me enviaran sus números para yo añadirlos. Al agregar a la mayoría mi primer mensaje fue pedirles que evitaran enviar cadenitas o imágenes que quizá podrían molestar a algunos de los presentes, que mejor lo hicieran en privado para tener dicho grupo limpio y sólo lo utilizáramos en emergencias. Pero como decía mi abuelita, les entró por un oído y les salió por el otro.

A las pocas horas, mientras me encontraba adentrado en mi monitor LG jugando Los Sims, el celular comenzó a sonar a cada rato, era el grupo de la familia enviando cadenitas sobre el terremoto que sacudió a la Ciudad de México, incluso compartían notas falsas como la del Megaterremoto que supuestamente se aproximaba e imágenes de fuerza México, etc. Fue entonces cuando surgió el primer problema, pues una de mis primas compartió un audio con la voz de un hombre que alertaba a la ciudadanía de posibles réplicas, por lo que saltaron un par de familiares a reclamarle de por qué compartí información falsa. Lo que provocó que mi prima, su hermana y mi tía se salieran del grupo. Tres menos en tan sólo unas horas.

Durante una semana, todo lo que se publicaba en el grupo eran cosas sobre el temblor, formas de ayudar, entre otras cosas, pero duda que alguien hubiera hecho algo. Mientras tanto mi celular sonaba a cada rato y me estaba desesperando. Era entendible por el susto que habíamos vivido, por lo que decidí aguantarme y pensar que cuando todo esto del terremoto se olvidara, dejaría de tener actividad. Pero que equivocado estaba.

Nunca ha minimizado la actividad en el grupo, todos los días leo mensajes de buenos días, imágenes de lo mismo, videos graciosos, chistes y hasta lo que les había prohibido, las cadenitas. Me quería salir, pero no quería verme mal, así que opté por silenciar el grupo por días, después por semanas, hasta que lo hice por año. En caso de que haya una emergencia, volveré a activar las notificaciones.

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