Dios y el Sentido Común

Dios y el Sentido Común

El día de ayer,  fuimos a entregar un pedido de 5 mil varillas de acero a una construcción que se esta llevando acabo en el sur de la ciudad. Al término de la entrega conducimos de regreso tomando vías alternas para evitar la tremenda conglomeración  de automóviles e autobuses, por lo que pasamos por muchas construcciones antiguas incluyendo dos grandes catedrales.

En una de ellas se estaba celebrando una misa cuya ocasión parecía se algún bautizo o primera comunión ya que habían muchos niños y padres de familia a una hora donde en un sábado por lo general  se celebran este tipo de eventos, donde se presentan a los niños con su viejo padre.

Al estar pasando por ahí, tuvimos que ir un poco mas lento debido a la cantidad de automóviles que estaban ahí estacionados para lo que la persona con la que iba dijo que este tipo de celebración en nuestros tiempos son mas que irrelevantes. Aunque conozco muy bien a su tipo de personas, le pregunte sobre cuales eran sus razones por las cuales pensaba que estas ceremonias eran una perdida de tiempo en nuestros tiempos.

Su respuesta fue que la creencia en Dios es una superstición que solamente previene que los pueblos prosperen hacia una nueva era donde lo visible y lo comprobable como la ciencia sea la única verdad y donde las humanos tengan absoluta libertad de hacer lo que les plazca sin tener que ser condenados ni juzgados por nadie y mucho menos por una iglesia arrogante e hipócrita.

La persona hizo mucho énfasis en los derechos de las mujeres, quienes no deben de ser restringidas por nadie sobre el que hacer con su cuerpo, refiriéndose al derecho al aborto y a las cirugías de cambio de sexos. Me dijo que en pocas palabras por sentido común.

Naturalmente, como se debe de hacer con las personas de estas creencias-quienes están en todo su derecho- opte por no decir nada más que el hacer firme mi posición sobre mi absoluta y firme creencia en Dios.

Mi creencia en Dios no es una en la que no he pensado mucho sino que en tiempos pasados había dado mucho tiempo y pensamiento, siempre convencido por una razón que no puedo explicar en su existencia.

Lo que si he podido deducir en todos estos años es que si es que aplicamos el sentido común objetivo a la cuestión del creer o no en Dios, lo más acertado es creer y acercarnos a el.

Esta conclusión esta basada  en que el escoger no creer en Dios-hablando en un sentido completamente practico-  es una apuesta peligrosa. Si es que Dios no existiera y uno cree en él y le sirvió, al momento de su muerte no pasara nada y tendrá la misma suerte que el ateo. Sin embargo, si es que estas creencias tan viejas terminan por ser verdad, entonces su destino después de la muerte, de si o si, será incendiarse en el fuego del infierno por toda la eternidad por su soberbia.

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